La Vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida… una historia de Amor en tiempos de viaje

Ayer en la noche me encontré con una amiga que no veía hace algunos años. Una persona que Quiero mucho. Y cuando nos vimos me pidió que le contara a ella y otras 5 personas más que estaban en el lugar, como me había ido en los viajes que había hecho.

Así que respiré profundo y empecé a contarles.

Les Dije que siempre había soñado con hacer el Camino De Santiago, que me había ido de viaje por 3 meses, que antes del viaje estaba saliendo con un chico pero que este chico decidió terminar conmigo a los 15 días de mi viaje y que me había puesto muy triste, ni bien les empecé a relatar está parte, la mamá de mi amiga empezó a abrir los ojos y me di cuenta que había captado toda su atención! (A quien no le gusta las historias de amor donde los hombres te dejan y luego como por arte de magia te conviertes en una especie de cenicienta moderna ) Así que mi historia del viaje continuó con esta narración …

Que cuando éste chico termina conmigo yo estaba en la ciudad de Burgos en España, inmediatamente cuelgo la llamada, me fui a llorar por ahí un rato procurando que nadie me vea y que cuando decido regresar al hotel para dormir un poco y tranquilizarme lo único que pensaba es que no quería encontrarme con nadie y que me vieran con la cara roja de llorar.


Mientras espero el ascensor con la cabeza abajo, sucede algo que no esperaba, un hombre con acento Español me llama por mi nombre: ¡Angélica! ¿Si ven? Lo que no quería que pasara, pasó. Yo giro mi cabeza a la derecha y lo veo… 

Me pasan varias cosas por la cabeza…

1) Me va a ver la cara roja y se va a dar cuenta que estoy llorando,

2) Que hermosos ojos azules tiene, Hermosos, no puedo evitar mirarlo y detenerme en su mirada apreciando sus ojos azules penetrantes.  

3) ¿Cómo se sabe mi nombre?

4) ¿Quién es?

Yo estaba hospedada en el piso 2 así que nos quedaba un poco menos de 1 minuto para hablar y ver que sucede mientras subía el elevador.

El había captado toda mi atención y solo me quedaba por escuchar lo que me iba a decir en ese momento.
¿Qué sucedió en el ascensor?

 

 

Lo que si les puedo decir es que a la mamá de mi amiga que se llama Engue,  le conté todo lo que sucedió hasta el día de hoy (omití algunos detalles) 😉 Mientras le contaba la historia, me di cuenta como le brillaban los ojos a ella. Me sentí como acampando frente a una fogata, todos atentos  escuchando, mientras yo contaba la historia y todos creyendo en el amor.

 

Cada uno a su manera ha vivido historias parecidas y la mía fue como un recordar bonito a esos amores del pasado, no importa si el chico que quería termino conmigo, al final todo surge y desaparece, inclusive la historia con mi amigo de España. Lo que más me gustó a mi, fue darle a Engue una historia linda y tal vez diferente que la haga soñar y reemplazar su tristeza actual, por un instante divertido y romántico de amor.
Besos!